Hasta antes de ayer, mi reacción a las certificaciones para desarrolladores era simple. No me interesaban. Estaba de acuerdo con la idea general de que las certificaciones eran mayormente inútiles, pero eso era todo.

Ahora pienso distinto. Ahora pienso que son derechamente malas.

Las certificaciones han fallado en ser una buena forma indirecta de encontrar buenos desarrolladores. Pero empresas ingenuas aún las usan para contratar. Entonces, ¿cuál es el gran problema?

El punto es: algunos buenos desarrolladores caerán en la trampa de hacer la famosa certificación porque todo lo que ven en el mercado que los rodea es que es requerida. En otras palabras, hay buenos desarrolladores que no van a tener acceso a una empresa decente, se van a rendir y se convertirán en certificados.

Haciendo esto, ellos acaban de validar la certificación. Alguien va a contratarlos y pensar “Viste? Ahí tienes un desarrollador seco! Y lo encontramos porque buscamos gente certificada”.

Y ahi ocurre el refuerzo positivo para requerir la certificación. Por supuesto el jefe de proyecto va a pasar por alto los casos donde el desarrollador certificado fue uno ineficiente. Es simplemente la forma en que las cosas funcionan.

En este punto, la certificación ha “comoditizado” al desarrollador. Una vez que se obtuvo el refuerzo positivo, todo lo que buscarán es un desarrollador con certificaciones X e Y. Genial para el departamento de Recursos Humanos, pero sabemos que no es bueno es absoluto para el departamento que desarrolla software.

Paren por un segundo y piensen quien se beneficia de esto. ¡Los desarrolladores pencas! Mientras paguen cierta cantidad de dinero y pasen algunas pruebas, pueden obtener fácilmente un trabajo. Incluso si su empresa eventualmente se da cuenta que no son buenos y los despiden, encontrarán rápidamente otro trabajo. Y seguirán escribiendo ese código horrible que tu tienes que refactorizar o re-escribir después.

Pero esto no es como las cosas tienen que ser. Vayamos para atrás un poco. Imagínense que el desarrollador bueno que sintió que necesitaba la famosa certificación se niega a hacerla. Imagina que se mantiene en sus principios y dice:

“Hey!, que esto es basura. Sé que hay muchas mejores maneras de mostrar que soy un buen desarrollador, como participar en proyectos open source

Entonces la magia ocurre. No hay forma de que ocurra el refuerzo positivo dentro de las empresas que requieren la certificación. Al requerirla, dejarán de contratar buenos desarrolladores, porque los buenos desarrolladores se negarán a participar de este juego estúpido. Eventualmente se darán cuenta de eso. Las empresas que sobreviven por décadas son, al final del día, no tan tontas como parecen.

¿Genial idea, eh? ¡Bueno, no realmente! Sospecho que lo que describí en el párrafo anterior es lo que ya ocurre en mercados con buena concentración y apreciación por el talento, como Silicon Valley. Apuesto a que las certificaciones no funcionan allá.

Y sospecho que en los mercados donde las certificaciones sí funcionan, seguirán funcionando. Todas estas bonitas teorías funcionan genial en el papel, pero van contra la naturaleza humana: Si alguien tiene que cooperar para obtener un beneficio común (en este caso, detener el sinsentido de las certificaciones) arriesgando lo que consideran un beneficio individual importante (un trabajo concreto, con dinero concreto al final del mes), ya saben lo que la mayor parte de la gente escogerá.

Pero acá está el interesante corolario: Si el mercado en que participan como desarrolladores es uno donde las certificaciones tienen demasiada importancia, significa que estás trabajando en un mercado penca ¡Es un maldito síntoma!

Una vez que adviertes eso, puedes hacer dos cosas:

  1. Cámbiate a otro mercado. Que quiere decir: cámbiate a otra ciudad, o cámbiate a otra tecnología (Aviso: puedes estar interesado en trabajar en Continuum como un desarrollador Ruby en Santiago).
  2. Cambia tu mercado. Suena idealista, pero puede funcionar y podría tener una muy buena recompensa. Crea una empresa. Compite contra las otras empresas en tu mercado. ¡Muéstrales que estaban equivocadas cuando requerían esas certificaciones!!

Así es como puedes matar a las certificaciones inútiles. Es tanto en tu interés personal (participar en un mercado saludable, trabajar con tecnología interesante, hacerte rico fundando la compañía correcta en el momento preciso) como en nuestro interés colectivo como grupo.

Espero estar en lo correcto. ¿Qué piensan?

PD: Noten como todo lo de arriba aplica a certificaciones de procesos para empresas. Si dirigen o son parte de una empresa buena, debieran pensarlo dos veces antes de entrar en el circo de las certificaciones.

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