El escenario:
- El proyecto fue entregado a la contra-parte cliente (stakeholder), quien luego de su instalación y ejecución de pruebas en sus ambientes aprobó su entrega.
- Se pidió el envío de la factura.
- Esta (la factura) entró en la cadena de aprobación de 5 firmas antes de pasar a contabilidad para su pago.
- Una de estas personas de la cadena (sub-gerente) detuvo el proceso requiriendo ver los entregables del proyecto para lo cual llamó a la contra-parte quien a su vez estaba de vacaciones por dos semanas.
- Al regreso de las vacaciones la contra-parte nunca tuvo conocimiento de causa de lo sucedido hasta que yo (el proveedor) llamé preguntando por mi factura.
- La contra-parte tuvo que esperar la disponibilidad del sub-gerente para enterarse de los sucedido y pedir una reunión para mostrar los entregables.
- (La parte chistosa): La contra-parte mostró unos archivos como entregables (en este caso los reales) y la factura finalmente salió de la bandeja de salida del sub-gerente.
- Ahora se encuentra en contabilidad, esperando por su: “a treinta días de la fecha de emisión” y los “días de pago en el mes“.
En este caso fue de mucha ayuda la gestión en vivo realizada por la contra-parte, quien entiende la importancia que tiene pagar en tiempo para una PYME como nosotros.
Este tipo de burocracia de procesos es lo que hace que muchas empresas terminen matando a las PYMES (sus mejores proveedores la mayoría de las veces).
En esta odisea la moraleja es que hay demasiadas personas involucradas en el proceso de aprobación de pagos para las cuales no es relevante el software construido en sí sino los entregables, lo cual puede ser cualquier cosa (que ellos no entienden, solo ven).
Entonces necesitan confiar en la contra-parte, los cuales a su vez no tienen poder de aprobación. Esto último relaja a la contra-parte, pues la responsabilidad de pagar no es de ellos, sino del que no entiende y que ante la ceguera para el proceso.
¿No es más fácil dar niveles de responsabilidad de pago a la contra-parte?. En cuyo caso no aprobaría el proyecto hasta estar seguro de lo que se está pagando, eliminando así a personas de la cadena y optimizando el pago a las PYMES victimas. E incluso mirándo más allá, dando más tiempo a los sub-gerentes para dedicarse a su trabajo.

