El viernes pasado, 19 de Marzo, comenzamos un proceso de auto-evaluación grupal entre todo el equipo de la empresa, en forma de terapia de grupo.
En esta primera instancia, colocamos en una pizarra los indicadores que cada uno de nosotros pensó que debían tenerse en cuenta, y discutimos le forma de hacer el proceso. Finalmente decidimos que hacerlo abiertamente y cara a cara es la forma más sana, estimulando la verdad, y la transparencia y evitando el anonimato. Los indicadores también reflejan las espectativas que cada uno debe cumplir para pertenecer al selecto grupo de desarrolladores que Continuum busca crear, y lo mejor, establecido por nosotros mismos.
Por cierto, la empresa, y la jefatura también son evaluados. Algunos de los indicadores que se colocaron son:
["integridad", "iniciativa", "sinceridad", "skills", "ser autodidacta", "auto-críticos", "disciplina", "puntualidad (subset de disciplina pero de alta importancia en nuestra metodología)", "entusiasmo", "comprometimiento", ...]
Como si fuera una premonición, el sabado 20 de Marzo (el día siguiente), TechCrunch publicó un árticulo denominado “Integrando la ética en el núcleo de tu startup: ¿Porque? y ¿Como?“, que cuenta como la corrupción y las faltas éticas son pan de cada día en empresas Estado-Unidenses que han colaborado al descenso económico del país en los últimos años, obligando a sus ciudadanos a pagar el precio.
En uno de los parrafos del árticulo, dice (traduzco): “…Lo mejor es ser consciente de las tentaciones y evitar que se produzcan fallos. Como Enron, Bernie Madoff, y Lehman Brothers han demostrado, es una pendiente resbaladiza. Una vez que comienzas a comprometer los valores humanos en pos de obtener ganancias a corto plazo, no hay vuelta atrás. La ética empresarial no es algo de lo que tienes que empezar a preocuparte cuando tu empresa alcanza cierto tamaño, sino que es algo que tiene que ser cosido en la tela desde el comienzo. Las lecciones son las mismas para las empresas de alta tecnología como para los bancos de inversión y las economías del tercer mundo….”
Me enorgullese que en el árticulo, la periodista agrega que tras preguntar a Jeffrey Sonnenfeld, un gurú de management de la escuela de negocios de la Universidad de Yale, sobre que consejos el daría a las startups, dijo algunas cosas que conforman entre otras la base sobre la que comenzamos a erguir a Continuum, que atrajó a nuestros primeros empleados (cuando no habia otra certeza que nuestra propia creencia el saber si triunfariamos) y que en definitiva conforman parte la escencia de los valores del ser humano. Por ejemplo, Jeffrey dio consejos como (traduzco):
- “Crear una cultura de apertura y bienvenida a la disidencia – la crítica interna constructiva es tu amiga – con demasiada frecuencia, los fundadores están cegados en su propio entusiasmo por su visión creativa y están rodeados de aduladores. Los Fundadores que caen en esto pierden su rumbo ético…”.
- “Predicar con el ejemplo. La autenticidad del carácter del lider es esencial – si los colegas no te creen, no correran riesgos en tu nombre – Entrena a los subordinados para que sean capaces de hacer su trabajo. A veces las startups se deinen por el cliché de sus inversionistas de capital, la prensa o sus consultores de recursos humanos, pero la mayoría de las startups no practican lo que predicen”.
- “Reconoce tu propia falibilidad como un líder, conocer sus límites y tener cuidado con el mito de la inmortalidad…”.
Mañana martes continua la terapia de grupo (como le he llamado). A partir de las 16:00 horas aproximadamente nos reuniremos nuevamente a destacar las cualidades y criticar constructivamente las falencias de cada uno de nosotros, pedir consejos a nuestros pares, despejar dudas, y seguir con el proceso de desarrollo personal que nos haga mejores profesionales, pero sobre todas las cosas mejores personas.
Y casi se me queda afuera. La terapia sigue en algún bar de la ciudad donde la empresa invitará a todos sus hackers a beber, comer y para los que quieran, a seguir conversando sobre la evaluación…







