Tu mercado laboral es el mundo. Pero tu currículum no es un papel

Hace unos meses fui invitado a la 9punto5, una conferencia sobre trabajo remoto realizada en Valdivia, Chile (que por cierto estuvo muy buena, les recomiendo registrarse para saber más sobre la edición 2017). Mi charla fue sobre cómo construir un “currículum” para aprovechar las enormes oportunidades que se abren cuando puedes trabajar más allá que en las empresas que tienen oficina cerca de donde vives.  Y por qué ese currículum no es un papel, ni un PDF, ni menos — horror de horrores — un Word.

Pueden ver el video acá:, o pueden leer una versión escrita más abajo.

El software se sigue comiendo el mundo: ¡No te quedes abajo!

¿Conocen el clásico del 2011 “Software is eating the world”? Léanlo (está detrás de un paywall, pero lo clickean desde los resultados de Google pueden verlo sin problemas). Van como 6 años desde su publicación y cada vez es más y más cierto. En todas las áreas económicas el software es pieza clave. Publicidad, retail, películas, viajes, hotelería, taxis, lujo, lo que quieran. Y empresas que saben de software (Amazon, Apple, Spotify, Uber, AirBnb, Google, Facebook, etc, etc, etc) se comen a las empresas que todavía no se dan cuenta que o se toman en serio el software o mueren.

En resumen: La globalización y el desarrollo acelerado de la tecnología tienen como conclusión natural que el software se come al mundo.

Y si eres desarrollador, diseñador, líder de producto o emprendedor, estás participando de la industria que se come el mundo. Sin necesidad de irte a otro país: En nuestra industria el trabajo remoto funciona, desde el impresionante movimiento open source hasta múltiples empresas líderes que permiten (e incentivan) esta modalidad.

La oportunidad es gigante, pero el desafío también. Tú también compites con ingenieros, diseñadores, desarrolladores, product managers y emprendedores de otros 195 países.

Un ejemplo de lo que significa eso: Ya no te sirve decir “Vengo de la prestigiosa Universidad tanto o tanto” para ganarte un lugar privilegiado: ¡Capaz que la empresa a la que estás postulando ni conozca a tu prestigiosa universidad! Ni tampoco a las “grandes empresas” en que has hecho carrera. Así que te tienes que armar otro tipo de currículum. Para no predicarles en el vacío, voy a contarles cual es el mío.

Mi Currículum.

Ups.

Lo confieso — ¡que diablos! — tengo un “currículum”. De esos tradicionales, en PDF.

¿Pero saben qué? En realidad no sirve de currículum. Si no me creen, miren la definición de la palabra currículum según la mismísima RAE:

Relación de los títulos, honores, cargos, trabajos realizados, datos biográficos, etc., que califican a una persona.

El PDF que les mostré es una lista de honores, cargos o trabajos. Pero para ser sincero nunca ha convencido a nadie de que califico para algo. No es mi currículum. Así que les voy a contar las distintas cosas que sí han convencido a gente de que vale la pena trabajar conmigo.

Dudo que en mi primer trabajo hayan leído el papel que presenté como currículum. Me llamaron porque mi nombre les saltó en una página web que se llamaba “La Web Del Programador” y acordamos trabajar durante ese verano del 2005. Casi como una práctica.

Pero algo de lo que hice durante esos 3 meses los convenció a contratarme. Trabajé más de 4 años allí. Entre medio tuve la chance de trabajar “part-time” en el Google Summer of Code a mediados de 2008. Para ser aceptado en esa oportunidad tuve que escribir una propuesta en Marzo de 2008 que me calificara para que Google (y la Python Software Foundation) se gastara plata (¡más de 5 mil dólares, que es harto más de lo que uno consigue por una “práctica de estudiante”!)  y tiempo en mí. No los voy a aburrir con toda la propuesta. Esta es la parte clave:

I am relatively familiar with both codebases, after my first attempts of Django/Jython integration around past September[3][4]. All patches sent by me at that time were well received by both groups of core developers.

Todo el truco era que unos meses antes ya había hecho un avance, lo había enviado a los desarrolladores y ellos habían leído e integrado mi código.

O sea, ya estaba pre-calificado por algo concreto que había hecho y que otras personas podían ver, revisar y evaluar . Me dí cuenta que la propuesta escrita era una formalidad. Importante y necesaria, pero una formalidad. Con tu currículum es lo mismo.

Y la gracia es que esto es una bola de nieve. Unos 4 meses después estaba en el escenario de una sala de conferencias en Google

Mi trabajo durante los 3 meses del Google Summer of Code convenció a otra gente de que hiciera una charla en la DjangoCon 2008 (obviamente también hubo que hacer una propuesta de charla). Luego hicimos la misma charla en la PyCon 2009 y en alguno de los “after conference” de ese evento un editor de Apress se interesó en nuesto tema (pro tip: si van a conferencias siempre aprovechen también de socializar o tomarse unas cervezas con otra gente; yo soy introvertido y me cuesta, pero vale la pena).

A los meses después terminé como co-autor de un libro. Y en realidad mi inglés era limitado. Y no hubo un currículum en papel que me calificara como escritor técnico diciendo que había estudiado inglés en tal o cual parte y que había sacado un puntaje en un test . Las charlas y el trabajo open source que hicimos nos calificó. 

¿Saben como llegué a Continuum?

Este fue el correo con el que yo diría que califiqué para que Jorge (fundador y hoy mi socio en Continuum) se gastara algo de tiempo en cachar quien diablos era yo:

El tema se concretó como un año después. Parte del “pololeo” incluyó que uno de mis ensayos de mis charlas en EEUU lo hice en la oficina de Continuum. Califiqué haciendo cosas, no por lo bonito que se viera o sonara el papel ese al que llamamos currículum.

Luego Continuum me mandó a Hashrocket. En Hashrocket tuve 3 semanas para programar con ellos. Sin duda el libro, mis charlas, y mis colaboraciones en el OpenSource ayudaron a calificarme para que invirtieran esas 3 semanas. Y lo que hice esas 3 semanas me calificó para que me tocara liderar Hashrocket Chile.

El 2012 trabajé varios meses para una empresa en Australia (part-time mientras hacía mi MBA allá). Nunca vieron ese papel que le llamamos currículum. Lo que me lleva a algunas historias de otros miembros de Continuum:


Ella es Macarena. Cuando dije que los Australianos nunca vieron mi currículum me acordé de ella. Ya varias veces me ha dicho, con un dejo de indignación: “Oye pero eso que me estás preguntando estaba en mi currículum, ¿no lo leiste?”. Y tiene razón, no lo leí. Pero para mí Pichanga — la app-y-emprendimiento de Macarena — es más currículum que el papel que seguro mandó y no leí.


Él es Ernesto. También dió una charla en la 9punto5, contando sobre su actual trabajo remoto con un cliente que tenemos en el extranjero y compañeros de equipo en múltiples países. Nos escribió en Marzo de 2013 en remoto y llegó a Chile a fines de ese año para su primer día de trabajo. Para mí, su currículum fue su GitHub.

Ellos son Alfredo, Alba y Carlos. Los ví por primera vez el 2008 y el 2009 en eventos de Linux y OpenSource, y los seguimos conociendo en eventos el 2010 y fueron parte de la organización del Encuentro Linux 2011. No recuerdo nada que haya leído del papel-currículum de ellos (si es que lo enviaron), y todos trabajan hoy en Continuum. Para mí, la pasión y el trabajo en equipo que pusieron en su comunidad, los eventos (y sus míticos asados) fue su currículum.

Ni ellos ni yo somos la excepción. Tu currículum no es un papel.

Conclusiones y Tips

Volvamos un momento a la definición de currículum:

Relación de los títulos, honores, cargos, trabajos realizados, datos biográficos, etc., que califican a una persona.

El currículum existe porque en muchas industrias, en muchos casos, esa lista de cosas sobre un papel es lo que hay. No hay una mejor forma de ver si alguien califica para algo. No queda otra.

Nuestra fortuna es inmensa, no solo porque el software se esté comiendo el mundo. Además nuestra industria nos permite una mejor forma de destacarnos y calificar. Acá van tres tips para que te hagas un currículum que sirva:

  1. Muestra tu habilidad técnica.  Tu código, subiendo tus proyectos de hobby a GitHub. O tus diseños a behance. O tus investigaciones o reflexiones personales a tu web o blog.
  2. Muestra tu capacidad de trabajo en equipo: Aplica tus habilidades para alguna causa como voluntario, o participa de un proyecto opensource colaborando con otros desarrolladores. Por cierto, ¡demostrarás que tienes las habilidades trabajar en remoto y comunicarte en inglés escrito también! No porque lo dices en un papel, sino porque se puede ver que lo has hecho.
  3. Muestra que puedes enseñarle a otros, explicar cosas complejas, transmitir un mensaje. Enseña en tu blog, escribe un e-book, da charlas en meetups y conferencias. A las empresas nos encanta contratar gente que sabe enseñar: Suelen dominar los temas sobre los que enseñan, y además saben como compartir el conocimiento. Eso vale oro.

¿Y sabes qué? La verdad aún quedan muchas empresas que te tratarán de calificar por un papel, o PDF o con una porquería de Word que te hacen llenar.  Así que mis tips no sirve para todos los casos. No importa: tu objetivo no es gustarle a todas las empresas. Tu objetivo es hacer match con empresas que te interesan.

Si construyes un currículum de verdad (y no ese sucedáneo de papel) harás match con esas empresas interesantes que saben leer tu verdadero currículum. Que significa que allí ya hay gente que puede “leer” y evaluar ese verdadero currículum. Más importante aún: significa que esas personas que pueden evaluar tu verdadero currículum también influyen en la decisión de quien contratan.

El mejor consejo que les puedo dar es trabajar en esas empresas. Sean empresas con sede en tu país, o en cualquier otro de los 195 países de este mundo.

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